Historia Marista en Burgos

Presencia Marista en Burgos

Los Hermanos Maristas se instalaron en Burgos en unas dependencias de la Casa del Cordón, el 14 de Agosto de 1891. A finales del siglo XIX  el estado en que se hallaba este emblemático palacio era ruinoso, particularmente de la cubierta y así lo hace constar en un informe pericial del arquitecto municipal D. Saturnino Martínez. Los primeros Hermanos, meses después de limpiar estos locales, utilizados como graneros, abren el primer centro de enseñanza que recibe el nombre de Sagrados Corazones con un alumnado cercano a los 150. Con posterioridad, se hacen cargo de la Escuela de Patronato de San José instalada en la parroquia de San Esteban al que acudían más de 100 alumnos.

El primer expediente (17/1598) que se halla en el Archivo Municipal de Burgos, vinculado a la Institución Marista está  fechado el 23 de Enero de 1893. El documento refiere como el Hno. Basilio (Aventino Aguiel) superior de la Comunidad, pide licencia a la Comisión de Obras del Ayuntamiento para revocar las fachadas de las casas nº 16 y 18 de la Calle Concepción. Este solar, antaño perteneció a la Casa–Palacio de los Sarmiento, mandado construir por Antonio Sarmiento en 1541, cuyo sepulcro se encuentra en el Museo de Burgos, labrado por el artista Juan de Vallejo. Su nieto, Antonio Sarmiento Acuña de Mendoza, amplía la estancia del palacio hasta la Calle Barrio Gimeno.

Según la historiadora burgalesa Lena Saladino, el edificio de los Hermanos Maristas se resalta con una portada, proyectada por el Hermano Helión siguiendo las sugerencias del arquitecto francés François Odonose. La portada adopta las pautas artísticas de la época, mostrando dentro del estilo ecléctico decimonónico formas medievales.

Un nuevo expediente encontrado en el Archivo Municipal (17/2109) informa sobre la petición que el 18 de Agosto de 1900, el Superior de los Maristas en Burgos, Eugene Monteil, natural de Orgac (Francia) suscribe al Ayuntamiento sobre las humedades del primer cuerpo de la fachada norte de la calle Concepción debido a la existencia de una fuente. Dos años mas tarde, otro expediente (17/2310 AMB) remitido por el Hno. Aniceto, director, pide permiso para construir un pabellón anexo a la c/ Concepción, cuya superficie es de 150 m2 en los solares de Barrio Gimeno nº1 y 3. El constructor y maestro de obras fue Félix Laudra y se hallan firmados por el arquitecto municipal Ignacio Aragüena.

Entre los años 1907-1911 los Maristas enseñan en el Colegio de San Antonio, que se situaba en la calle Santander nº 12, su director por entonces será el Hermano Ausencio, nacido en Peral de Arlanza en 1889, que más tarde será elegido para dirigir las Escuelas del Circulo Católico, en sustitución del Hermano Marcos. Estas escuelas diurnas de niños del Círculo habían sido encomendadas a los maristas en el año 1910.

Los planos de la construcción de la Capilla y el Salón de Actos de la calle Concepción se entregan al Ayuntamiento en 1927 y se hallan en el expediente municipal (17/3844). Ese mismo año se revoca la fachada destinada a Colegio. Entre 1932 a 1939  debido a las vicisitudes políticas, el colegio marista de la calle Concepción Sagrados Corazones pasa a denominarse Liceo Zorrilla. Durante el periodo de la II Republica, en 1935, los Maristas se hacen cargo de una Fundación en el Barrio de San Pedro de la Fuente -actual calle Villalón nº 13- cuya promotora fue la conocida Condesa de Serramagna, Doña Cristina de Liniers y Muguiro, encargada del sostenimiento económico de dicha Fundación. Al finalizar la contienda civil en 1939, el Colegio Marista toma su nombre actual de Liceo Castilla distribuyéndose los alumnos en primera enseñanza, bachillerato y comercioLos pabellones de clase que conocimos se actualizaron en 1944-45 y la entrada principal se construye en 1960.

Al “viejo Liceo” le toca decir adiós en 1984, las instalaciones ya no responden a las nuevas necesidades educativas que demanda la sociedad. La calle Pozanos recibe el “nuevo Liceo”. Dos parcelas, una de 17.000 m2 y otra de 8500 m2 acogen en la actualidad el devenir de la familia marista en nuestra ciudad. El resto… es dominio del presente y del futuro.

Ciento veinte años de huella marista en la ciudad de Burgos, decenas de miles de alumnos guiados por los principios pedagógicos del buen Marcelino Champagnat: Para educar hay que tener el corazón abierto a los niños y jóvenes con dificultades.